Estreno de Los cerdos, recovecos de la memoria

ESTRENO DE OBRA TEATRAL
LOS CERDOS, RECOVECOS DE LA MEMORIA
DE SILVIA PELÁEZ
PUESTA EN ESCENA DE LYDIA MARGULES

Un maizal dentro de la escuela; sonidos de cerdos,
las voces de dos niñas paradas sobre un ladrillo,
llenas de curiosidad y de preguntas.
¿Quiénes somos y quiénes hemos sido?

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Los cerdos, recovecos de la memoria es una historia entreverada de realidad y ficción, y habita el escenario para dialogar sobre la amistad, los fuertes vínculos creados en la infancia, la curiosidad compartida, las decisiones, el suicidio y el reencuentro en los recovecos de la memoria.

Dos niñas encuentran a los cerdos en su escuela, el chiquero es el lugar de alianzas tempranas, lazos que no se borran con el paso del tiempo ni con la distancia. Alejandra, con su escritura, extrae de su memoria los recuerdos de su fiera infancia, ayudada por Irene, su amiga, que pertenece a otra instancia espacio-temporal. Regresar sobre los propios pasos, recorrer en la memoria lugares clave para tratar de comprender los hechos dolorosos e intempestivos. Recorrer de nuevo el camino, mirando por el retrovisor, para permitir que ese recuerdo inesperado nos lleve a comprender el presente. Obra escrita desde la experiencia dolorosa de la pérdida de una amiga.

Regresar sobre los propios pasos, recorrer en la memoria lugares clave para tratar de comprender los hechos dolorosos e intempestivos. Recorrer de nuevo el camino, mirando por el retrovisor, para permitir que ese recuerdo inesperado nos lleve a comprender el presente.

Silvia Peláez escribió esta obra con apoyo del Sistema Nacional de Creadores de Arte, y en la lectura première que dirigió Lydia Margules en Teatro El Milagro el año pasado, se produjo el encuentro creativo y se gestó el impulso para llevar la obra a la escena con las mismas actrices.

Con producción de la Coordinación Nacional de Teatro del INBA, Los cerdos, recovecos de la memoria se estrena el 21 de noviembre después de haber dado una función previa para unirse al festejo de los espectadores el día 20 de noviembre de 2014. Tendrá funciones a partir de esta fecha y hasta mediados de diciembre en el Teatro El Granero.

A la puesta en escena, diseño de espacio e iluminación de Lydia Margules, se unen Ricardo Cortés en el diseño sonoro y Emilienne Limón en el diseño de vestuario. Participan con su trabajo actoral Diana Fidelia, Isabel Toledo, Ichi Balmori y Nora del Cueto.

www.obraloscerdos.wordpress.com
www.silvia-pelaez.com
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Trance, de Silvia Peláez: desdoblamiento y delirio. Miguel Ángel Quemáin

Trance, de Silvia Peláez: desdoblamiento  y delirio. Miguel Ángel Quemáin

Trance, escrita y dirigida por Silvia Peláez e interpretada por Carmen Ramos, es una obra sobre la escisión, el desdoblamiento y una forma de delirio en busca de una identidad que ha disuelto el abuso, la violencia y la impunidad que hoy cobran esas formas oscuras del poder que se le imponen a las víctimas de las modernas esclavitudes consolidadas a través de formas culturales, mafiosas y políticas que tejen redes que las invisibilizan como a los sujetos que atrapan en una cacería de presas débiles y desprotegidas.

Trance es un monólogo en el que la actriz Carmen Ramos (Tesa) se rinde a la historia del personaje para cruzar distintas dimensiones emocionales y mentales y presenta una historia que se va contando de manera alternada en asociaciones que progresan dolorosamente, para revivir una historia que no sólo no se puede olvidar sino que regresa con cada recuerdo, en cada evocación “accidental”, mientras prepara una cena en el ambiente doméstico de la vida que rehízo después de una experiencia que ha callado pero que emerge como lava a medida que avanza la noche y la representación.

Con un conjunto de elementos mínimo, Silvia Peláez resuelve el breve espacio escénico en el que se desarrolla la puesta. Tesa prepara una cena especial y frente a ella se despliegan los ingredientes de lo que será una ensalada con sus aderezos culinarios y verbales.


Silvia Peláez

Una mesa blanca como la del mago operador del tarot, la mesa del artista, donde tiene lugar la combinatoria de elementos que proponen una comunicación con el psiquismo de esa actriz a quien la directora conduce a través de ese umbral en el que se ha convertido el teléfono celular y ese espejo que te traga, una cámara que se monta en tripié para ofrecerle un testimonio de esa noche, del significativo séptimo año que vive Tesa con su secreto horrendo, humillante, vejatorio.

Y mientras, espera la llegada de Mariano, con quien ha rehecho su vida y cree haber olvidado su pasado que se dilata como los recuerdos, como esas alucinaciones y delirios y escisiones que hacen del personaje y su manipulación (dirección) un objeto que fascina por sus incursiones, inmersiones en el dolor vivo de un recuerdo, que en la representación vive en presente a través del recurso de convertirnos por momentos en los verdugos voyeristas que se plantan indiferentes en una butaca desde la cual cualquier acción está limitada por esa racionalidad que nos enclaustra como público en unos cinturones que son los límites del escándalo que significa ver sufrir a otro sin poder/querer hacer nada. Incluso sin despertarla de ese sueño maligno que la despoja de la libertad con la que ahora recuerda su esclavitud.

Son varios niveles sobre los que transita esta aventura. Uno de ellos es la correspondencia entre la visión psiquiátrica de un personaje que está en las fronteras, en lo border. Sin embargo, en los términos artísticos que se desvinculan de la clínica, es una poética donde el sujeto de la conciencia y el de la representación, el actor, muestran el claroscuro de esa subjetividad.

Silvia Peláez se arriesga a tratar un tema amarillo en los medios de comunicación, que ha sido utilizado para borrar las fronteras entre prostitución y trata de personas, y que ha suscitado polémicas en torno a la capacidad de decir sobre el propio cuerpo y, al mismo tiempo, construir una idea de mercancía que parece poseer una autonomía frente a los horizontes éticos tradicionales que consideraron a la prostitución como un vicio y, por otra parte, como una alienación y un vasallaje en la que interviene siempre un proxeneta que somete y secuestra la voluntad de la persona y al individuo mismo.

La doble moral del gobierno capitalino visibilizó huecos en la ley y se ha beneficiado de los malentendidos que han agitado a diputados y asambleístas, a clientes y oficiantes voluntarios, y ha evidenciado a un abyecto líder priísta que en el DF enmascaraba sus abusos con un barniz laboral y transformó revolucionariamente la selección de personal en humillantes casting.

Peláez se arriesga a que su desasosiego se lea como parte de los abundantes panfletos sobre la condición y destino de los grupos vulnerables (las mujeres, por ejemplo), cuyas buenas intenciones lo que suelen vulnerar es la visión artística de las exploraciones al colocarlas al servicio de una causa. La trenza que forman Peláez y Ramos impide que la política ahogue un trabajo auténtico y que conmueve.

Los lunes de octubre y noviembre a las 20:30 en el foro El Bicho.

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ESTRENO DE TRANCE obra de SILVIA PELÁEZ

Trance, obra sobre el impacto de la trata de personas en una mujer.

Silvia Peláez Palabra en acción.

TRANCE, de Silvia Peláez. El impacto de la trata de personas en una mujer. Cómo concilia su vida cotidiana con la experiencia de haber sobrevivido a la esclavitud en el siglo XXI.

Funciones a partir del 13 de octubre, los lunes de octubre y noviembre en Foro El Bicho a las 20:30 horas. (Una vez comenzada la función no hay acceso.)

Actúa Carmen Ramos.

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