SILVIA PELAEZ

Con estudios de maestría en Comunicación, ha desarrollado su trabajo profesional en campos como la producción editorial, la traducción, la promoción y difusión cultural. En las artes escénicas se ha desarrollado en la dramaturgia, la gestión de proyectos, la dirección escénica y la docencia. Como dramaturga ha recibido premios y reconocimientos tanto nacionales como internacionales. Se ha distinguido como investigadora, traductora y dramaturga. También ha incursionado en guionismo para radio y docencia. Desde hace varios años imparte talleres de difusión cultural, comunicación en festivales, desarrollo y conservación de públicos;dramaturgia y adaptación para la escena en diversos estados de la República y en países como Estados Unidos, Argentina, Colombia, España, Uruguay y Venezuela. Su obra Recovecos fue llevada a la televisión en el programa Teatro Estudio, Canal Once en 2016. Como dramaturga ha obtenido reconocimientos y premios tanto nacionales como internacionales. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en México. Dramaturga, escritora. Guionista, traductora, editora, docente.

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Coco, Mademoiselle Gabrielle regresa

La obra de SILVIA PELÁEZ Coco, Mademoiselle Gabrielle regresa al Teatro La Capilla para tener una temporada los lunes de julio y agosto de 2016.

En 2015 tuvo un gran éxito de público y de crítica, con funciones agotadas.

Con producción de PILAR BOLIVER, actriz que encarna a Coco Chanel, eCoco, Mademoiselle Gabrielle vuelve con nuevo vestuario, música renovada, y mejor que nunca.  Coco los recibirá los lunes a las 20:00 horas en un espacio íntimo, en su suite del Hotel Ritz para llevarlos a vivencias y momentos divertidos y sorprendentes de su vida hilvanando recuerdos.

Boletos en http://www.Redticket.com.mx  Descuentos a INAPAM y estudiantes.

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Ramapo Climate Change Theatre Action

Ramapo Climate Change Theatre Action

Students in the Theater Program at Ramapo College will perform script in hand readings of Climate Change Theatre Action plays all over campus on Monday, November 23rd. Featured playwrights are: Stephen Sewell, Neil LaBute, Andrea Lepcio, Deborah Laufer, Lenora Champagne, Kevin Loring, Chantal Bilodeau, Olivier Mayer, Mindi Dickstein, Elyne Quan, Elaine Avila, Sitawa Namwalie, and Silvia Peláez.

Obra de Silvia Peláez se lee en Nueva York como parte de la Climate Change Theatre Action

State University of New York at Oswego

  • Saturday, November 7, 2015
  • 11:00am 12:00pm
  • Oswego, NY

Climate Change Theatre Action at Global Engagement Conference

State University of New York at Oswego
Hart Hall basement
Saturday November 7, 2015
11:00am to 12:00pm
Oswego, NY

A staged reading by SUNY Oswego students and respondents from the sciences. They will present seven short plays, written specifically for this global action by some of the world’s most exciting playwrights.

Plays are by Deborah Asiimwe (Uganda), Chantal Bilodeau (Canada), Olivier Mayer (US), Silvia Peláez (Mexico), Elyne Quan (Canada), August Schulenburg (US), and Stephen Sewell (Australia).

Readers are Ashley Domenech, Caren Morris and Shana White. Milton Loayza, professor in the Modern Languages Department, directs.

A joint initiative from NoPassport, The Arctic Cycle and Theatre Without Borders, Climate Change Theatre Action is a series of worldwide readings and performances intended to bring awareness to, and foster discussion around, climate change. It was designed in support of the United Nations 2015 Paris Climate Conference (COP21) taking place November 30-December 11, 2015..

ARTE Y PENSAMIENTO

Miguel Ángel Quemain
quemainmx@gmail.com
Twitter: @mquemain

LA OTRA ESCENA

Boliver y Peláez, los aforismos emocionales de Coco Chanel

Coco, mademoiselle Gabrielle, es un monólogo que escribió Silvia Peláez para Pilar Boliver. Todo parece indicar que se trata de Coco Chanel y que todo sucede el 10 de enero de 1971 en una suite del Hotel Ritz, donde Coco aparece lánguida en un pijama blanco de seda con ribetes negros, en una batalla campal contra su edad (“estoy ochenta y siete años cansada”).

Mademoiselle Gabrielle se bate contra el demonio del tiempo los lunes en el Teatro de La Capilla, apoyada en unas cuantas herramientas: una réplica del frasco de Chanel No. 5 en miniatura, un frasco de morfina, dos cajas de metal con una jeringa de vidrio. “Ese olor a camelias… me asquea… O soy yo, la que expide este aroma agrio, avinagrado de vieja. ¡Odio el olor de ser vieja! Aunque me ponga una, dos, quinientas gotas, esta peste que sale de mis poros no se mitiga. Huelo a músculos atrofiados, a células muertas, a decrepitud, a ausencias.”

Digo que todo parece indicar que se trata de un personaje histórico de la moda del siglo XX; sin embargo, me queda la certeza de que bajo esa cáscara fina ambientada y tejida para establecer un horizonte referencial que atrae al espectador, está bordada una historia sobre las vicisitudes de la identidad, de la edad y de una forma de ser mujer que tiene una tradición larga y fecunda en el siglo XX, y que va de Colette a Beauvoir, de Patricia Highsmith a Doris Lessing, de Yourcenar a Jelinek.


Pilar Boliver

Silvia Peláez parece más fiel a la tradición que fincó Doris Lessing, sobre ese proceso que le pone a la identidad una fecha de caducidad que inicia cuando la certeza de la vejez se apodera de esa construcción cultural y psíquica que llamamos femenino y que se traza sobre el bordado fino de lo cotidiano (“Una no debería morir sola”).

Son, entonces, dos los ejes sobre los que gravita esta obra dirigida con pasión y prudencia; actuada con una enorme capacidad de atravesar a lo largo de una hora y media distintos registros emocionales y simbólicos que sólo alguien con la formación de Boliver puede correr sin perder la medida de cada interpretación.

Hay una complicidad evidente entre la directora y la actriz. Si bien Peláez parece modular y estirar la liga emocional de Boliver, la actriz le corresponde con pausas precisas para que el texto tenga la posibilidad de una especie de soberanía que le permite una existencia independiente y, al mismo tiempo, inseparable de un tono, de la interpretación exacta.

Me parece que el lujo de estas mancuernas debería ser una práctica constante en nuestro teatro. Actrices como Boliver deberían recibir periódicamente ese tributo que la dramaturgia agradecida debe rendirle a los actores que permiten que el texto encuentre dimensiones inéditas una vez que se interpreta y vive para la escena.

La directora y dramaturga está enamorada de su texto, de una contundencia rítmica y poética resultado de respirar con una actriz a la que se le puede exigir cualquier clase de esfuerzo, pero que aquí no sólo es el blanco de una demanda sino también un objeto escénico idealizado y querido por la escritora, que le permite encontrar en un conjunto de asociaciones una memoria corporal y gestual que forma parte del repertorio y la experiencia de Boliver.

Hay una cualidad en esta última que hace que en todo momento conservemos la certeza de estar en el teatro y ser conscientes de que lo que sucede en el escenario le está pasando a un conjunto de relaciones entre la historia y la literatura, pero que también acontece bajo la piel de alguien cuyo trabajo puede colocar la lupa del espectador donde se le antoje, porque domina su corporalidad, porque es capaz de enfrentarnos a un cuerpo octogenario que ha perdido casi todas sus virtudes y es un cúmulo de dolores e indiferencias que logran entrar en concierto con un texto exigente en los tonos y contrapuntos constantes.

Peláez ha escrito una obra sobre la adicción, sobre el dolor crónico y creciente, sobre la soledad y unos fantasmas que convocan a la discusión en voz alta (esa forma de decrepitud que obliga a algunos viejos a mascullar maldiciones, quejas, interpelaciones, súplicas) con lo que esté a mano: objetos, mascotas, plantas…

Esta es una obra sobre la caída y el orgullo, sobre el desprecio de una edad moderna tan cargada de estupidez, miseria y mezquindad. Es la certeza de saberse un clásico y ofrecer un sarcasmo permanente sobre la transitoriedad de sus adversarios. Pasan “con sus talles relamidos y sus faldas amponas como carpas de circo: A-Dior, mi querido Dior”.

COCO, Mademoiselle Gabrielle

Pilar Boliver en COCO, mademoiselle Gabrielle

Pilar Boliver en COCO, mademoiselle Gabrielle

ESTRENO 16 de febrero de 2015, Teatro La Capilla.
En la obra de Silvia Peláez, el icono de la moda recuerda momentos cruciales de su existencia
Teatralizan la vida de Coco Chanel y su visión sobre el papel de la mujer
Es un personaje que al usar el pelo corto y ropa holgada, a la par de los hombres, rompió una serie de convencionalismos
El montaje se estrena hoy en el foro de La Capilla
Ella se hizo a sí misma, forjó toda su carrera. Desde su pobre infancia hasta el reconocimiento de su gran éxito profesional y económico. Fue una empresaria fuerte de espíritu y muy emprendedora, explicó la dramaturga Silvia Peláez a La Jornada. Sobre estas líneas, Pilar Boliver en el papel de Coco Chanel.

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